CLASIFICACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LOS ANIMALES TERRESTRES
CLASIFICACIÓN DE LOS ANIMALES TERRESTRES
Los animales terrestres tienen distintas clasificaciones en función a su modo de alimentación, al hábitat y a otras características asociadas. Por eso, se clasifican en
Según su hábitat
En relación con el sitio en el que viven, crecen y se multiplican, pueden ser:
Saxícolas o rupícolas: son los que viven en las rocas.
De superficie: viven directamente en la superficie del planeta Tierra.
Arenícolas: aunque habitan en la superficie, viven en la arena terrestre.
Trogloditas: son aquellos que viven en las cuevas.
Subterráneos: habitan en las capas interiores o subterráneas de la tierra.
Voladores: viven predominantemente volando por el aire, pero alternan su hábitat con la superficie de la tierra.
Arborícolas: tiene su hábitat particular en las ramas de los árboles.
Según su modo de reproducción
Por su modo de reproducción, los animales terrestres se clasifican en:
Vivíparos: son los que se reproducen por medio de un embrión que se desarrolla en el interior de la madre, cuya fecundación es interna. Este tipo de animales no ponen huevos. Por ejemplo: gatos, perros, elefantes, monos, entre otros.
Ovíparos: la reproducción se da mediante huevos y la fecundación de los mismos puede ser tanto interna como externa. Por ejemplo: las aves, moluscos, reptiles, artrópodos, entre otros.
Según su alimentación
Por el modo de alimentación, los animales terrestres se clasifican de la siguiente manera:
Herbívoros: su dieta se basa en hierbas, vegetales, frutas y plantas.
Omnívoros: estos animales terrestres incluyen carne y vegetales en su dieta.
Carnívoros: se refiere a los animales que se alimentan específicamente de carne. Cuentan con dientes muy afilados para desgarrar y cortar y pueden ser depredadores o carroñeros.
CARACTERÍSTICAS
Los animales terrestres son diversos y variados, puesto que no tienen un árbol filogenético único. Esto hace que tengan muchos elementos distintivos entre las distintas especies que existen. No obstante, también poseen algunas características en común, como las siguientes:
Respiración: los animales terrestres captan el oxígeno directamente del aire, a través de las fosas nasales. El sistema respiratorio está compuesto por pulmones, tráqueas y el diafragma.
Movilidad: el cuerpo está adaptado para correr, saltar, volar, caminar, arrastrarse o trepar, de acuerdo al lugar en el que habitan.
Composición ósea: Su esqueleto es robusto, ya que necesitan desplazar su peso por la superficie. Pueden tener exoesqueleto, endoesqueleto o la ausencia total de esqueletos, como en el caso de algunos gusanos y lombrices.
Sentidos sensoriales: la percepción de sus sentidos están desarrollados y adaptados al exterior. Tanto el olfato, la audición, la visión y el tacto, han evolucionado para obtener ventaja sobre sus depredadores o presas.
Revestimiento: la piel está cubierta por pelaje, cuero o plumas. Esta cobertura ha evolucionado para permitir la adaptación al clima y la humedad. Por eso, de acuerdo a su hábitat, pueden retener el frío, repeler el calor, entre otros mecanismos.
Tienen equilibrio hídrico. Habitar fuera del medio acuático implicaba un reto sumamente importante: evitar la desecación corporal. Para esto, los animales terrestres han desarrollado diversas estrategias, como los tejidos especializados que retienen la humedad en el cuerpo. Algunos producen sustancias corporales que precisamente les mantienen húmedos de manera constante.
Resisten la gravedad y tienen movilización efectiva. En el caso específico de los vertebrados, también suponía una hazaña vivir fuera del agua, por lo que tuvieron que remodelar su esqueleto para poder tener un soporte adecuado al nuevo medio. Igualmente, sus extremidades se trasformaron en estructuras fuertes y capaces de movilizar el cuerpo del animal.
Poseen adaptaciones para resistir los cambios térmicos y de humedad en el ambiente. Se requirieron diversos mecanismos anatómicos y fisiológicos para soportar los abruptos cambios de temperatura y humedad que ocurren en la tierra, y que si no se sobrellevaban y permitían la resistencia adecuada, terminarían por acabar con la vida del animal. En este sentido, dependiendo de la especie, los animales hibernan, estivan, tienen diapausas, se exponen al sol, se refugian en madrigueras, retienen de manera eficiente el agua, cambian la cubierta corporal como el pelaje o las plumas, entre otros procesos.
Desarrollaron nuevas formas de respiración. La adquisición de un mecanismo distinto al de la respiración branquial y al de a través de la piel fue necesario para que los animales terrestres tuvieran independencia del agua. Así, el desarrollo de un tipo de pulmón que ocurrió inicialmente en algunos tipos de peces, que luego se optimizó en anfibios, fue el salto que permitió respirar constantemente fuera del agua. Otro mecanismo que es muy común en insectos es la respiración traqueal, que se da a través de poros o espiráculos en la piel del animal. Algunos animales terrestres siguen respirando por la piel por medio de difusión, otros poseen una abertura respiratoria en un lugar del cuerpo. Conoce todos los Tipos de respiración en animales en este otro artículo.
Algunos generaron huevos con cáscara. La producción de un huevo con cáscara en el linaje antecesor de los reptiles, aves y mamíferos fue un hecho sin duda vital para los animales terrestres. Este tipo de huevo que no lograron producir los anfibios, y por lo que siguieron dependiendo del agua, se convirtió en relevante para la reproducción de los primeros animales terrestres del grupo de los vertebrados, ya que no necesitaba del agua para mantenerse hidratado mientras el embrión se desarrollaba.
Hecho por: Dafne G.






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